El boom del sexo extremo en plena calle: lo último de las productoras de cine porno

¿Quién no vio, hace algunos meses, el famoso vídeo de una pareja manteniendo relaciones sexuales en una parada de metro de Barcelona? ¿Quién no recibió, en su móvil, escenas de un acto que se hizo viral que fueron grabadas por espontáneos que pasaban por allí? ¿Quién no compartió, entre risas y comentarios, las imágenes? ¿Casualidad o premeditación? Según ‘El Periódico’, todo forma parte de la nueva tendencia del cine porno: rodar escenas de sexo extremo en plena calle y a plena luz del día.

Hace menos de dos semanas, por ejemplo, ocurrió en Madrid algo parecido que dejó atónitos a varias decenas de espectadores: dos mujeres extranjeras pasearon durante horas, acompañadas por un cámara, por Atocha y Callao. A plena luz del día, semidesnudas, mostrando pezones y zonas vaginales.

Una nueva tendencia en el mundo del porno

Barcelona, -entre otras grandes ciudades-, se ha convertido en una de las principales víctimas del nuevo ‘modus operandi’ de unas productoras pornográficas que, mediante chicas que se anuncian en páginas de escorts, graban escenas sexuales en plena calle sin el permiso correspondiente y arriesgándose, y en muchos casos aceptando, al pago de una más que posible sanción económica que va de los 100 a los 600 euros.

¿Un trabajo más o algo inconcebible en grandes ciudades como Barcelona? ¿Hasta qué punto es admisible ver a personas desnudas paseando por plena calle? ¿Influye en la aceptación ciudadana que tengan o no el beneplácito gubernamental para hacerlo? Según el medio en cuestión, el ayuntamiento barcelonés quiere poner fin al problema, aunque sabe que, para ello, necesitará la colaboración ciudadana.

Ningún problema con el porno

El sexo practicado en el mundo del porno es legítimo y legal siempre y cuando todas las partes implicadas estén conformes y hayan determinado antes el contenido de las escenas a grabar”, reveló hace algunos días el gobierno municipal en relación con el tema tratado, con el que afirman no tener problema alguno.

Los menores como fin

Sin embargo, ¿qué ocurre si el porno del que se habla se practica en plena calle? La respuesta es clara: el ayuntamiento volverá a revisar los protocolos existentes para impedir que las citadas escenas tengan lugar “en sitios frecuentados, con la voluntad de velar por los derechos de las personas que nada tienen que ver con el rodaje y, sobre todo, por los menores de edad”.

La importancia de la ciudadanía

No obstante, los gobernantes barceloneses no creen que solo con su labor puedan llegar a poner fin a la comentada problemática. Por ello, han pedido la explícita colaboración ciudadana, demandando a la población que no dude en llamar a la Guardia Urbana cuando presencie un acto que se asemeje a un rodaje porno. Rodaje que, muy probablemente, no cuente con los permisos pertinentes para grabar escenas en la vía pública.

Y es que, al final, el problema de todo es que a las productoras les importa más bien nada tener que correr con los gastos de una futura multa, la cual contemplan ya de inicio como un gasto más de la producción. Y así, la verdad, es complicado.